Feliz cumpleaños infértil

Hace un par de días que cumplí 30. Yaaa, ya lo sé… soy muy joven, los 30 son los nuevos 20, tengo mucho tiempo por delante y todo eso.

Ya no puedo recordar desde cuando, pero hace mucho que empecé a tener claro que, si las circunstancias lo permitían, yo quería llegar a los 30 con un bebé en brazos. Luego empezó a parecerme un deseo atrevido, porque no tenía pinta de que se alinearan los planetas a tiempo con el panorama que tenemos en este país nuestro desde hace unos años. El caso es que las cosas encajaron a tiempo, o eso parecía.

Pero entonces, aunque solo tenía 28, la infertilidad dejó claro que los planes no siempre se cumplen cuando y como uno espera. Y bueno, cuando eso pasa, cuando tenemos tan claro lo que queremos pero el plan que perseguimos no llega a pesar de nuestros esfuerzos, el paso del tiempo empieza a pesar.

Los cumpleaños se convierten en una bandera roja, una señal luminosa de neón en medio de la noche. La confirmación de que ha pasado un año más, la Tierra ha dado otra vuelta al sol pero tú sigues en el mismo punto. Obviamente evolucionamos, ¡pasan muchas cosas en un año! pero ese deseo de formar una familia sigue en su sitio más grande y todavía por cumplir.

Seguro que me entendéis muchas, de hecho si me duele este segundo cumpleaños como infértil, no quiero imaginar lo que debéis sentir las que lleváis muchos más que yo. Ahora mismo miro al siguiente cumpleaños y me quedo inmóvil, tiesa del miedo de solo pensar que dentro de un año las cosas pueden seguir igual. Claro que al final son ratitos, luego nos levantamos, sonreímos y sólo nos queda pensar que como la canción de Los Planetas el próximo será un cumpleaños total y que: No será peor de lo que era. No será peor, seguro que es mejor. 🙂

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