El urólogo, el primer seminograma y los caminos torcidos

Ya teníamos cita con el ginecólogo, estábamos un paso más cerca de la derivación a Fertilidad. Para tratar de avanzar e ir un poco más deprisa, hablamos con el médico de cabecera de novio guapo para ir al urólogo y tener datos suyos también.

La cita fue en nuestro nuevo hospital, en el mismo que nos vería el ginecólogo y el servicio de fertilidad. Llegamos allí y nos sentamos a esperar, éramos los únicos en la sala de espera. Cuando por fin nos llamaron alucinamos un poco.

photo-1429743305873-d4065c15f93e

Le contamos al urólogo el motivo de la consulta, hablaba mucho y nos hacía muchas preguntas. Empezó a preguntarnos cada cuánto teníamos relaciones, para advertirnos que no era bueno hacerlo todos los días. Yo le miré con cara de… después de tantos ciclos hemos probado todas las combinaciones posibles. Así que empezó a preguntarme muy serio si después de hacerlo me quedaba quieta y con las piernas en alto. Sí. En serio. Todas las buscadoras hemos pasado por ahí jajaja, pero está claro que no tiene demasiada base científica la cosa… Esta conversación fue indescriptible pero aún faltaba lo mejor.

Después de esta pequeña entrevista nos explicó lo que íbamos a hacer, pidió 2 seminogramas a J, nos explicó que se tenía que hacer uno y solo si salía mal, hacer el segundo y además le pidió una ecografía testicular.

Nos estuvo explicando las condiciones para hacer el seminograma, los días de abstinencia a guardar y que no debíamos tardar más de una hora en entregar la muestra en el hospital. Novio le preguntó si había algún sitio preparado para hacer la extracción, nos dijo que no y que según donde viviéramos podía ser un poco complicado llegar a tiempo… Nos insinuó directamente que aunque no había un sitio apropiado para tomar la muestra en el hospital deberíamos buscarnos la vida para hacerlo allí. Flipamos. Pero pensamos que tenía razón.

Le dió a J los 2 botes que iba a necesitar y le dijo que no hacía falta que los llenara enteros… con una sonrisa en la cara y de broma, claro. Ante nuestra cara le dijo que se le iba a poner el brazo fuerte y que había un Decathlon cerca si necesitaba material para entrenar. Estábamos alucinando. Salimos de la consulta con los dos botes y sin estar seguros de si acabábamos de soñar toda la conversación de lo surrealista que había sido, nos daba hasta la risa floja.

Lo más útil que descubrimos en esa consulta fue el Portal del Paciente, en este grupo de hospitales tienes acceso como paciente a un portal en internet desde el que puedes ver el informe que hacen los médicos de cada consulta, los resultados de las pruebas, las próximas citas… TODO. Genial y súper útil.

Cumplimos los días de abstinencia y pasamos la primera OPERACIÓN BOTE. Bueno, J pasó el momento bote, yo le animé mucho y esperé súper nerviosa a que cumpliera. Al final lo hicimos en el baño del hospital, no era ni bonito, ni íntimo, pero nos daba mucho miedo que la prueba saliera mal por entregarla tarde…

En sólo 4 días teníamos resultados en el portal del paciente. No completos, pero si bastante reveladores. J estaba trabajando y yo entré desde casa a ver si habían colgado resultados, tuve que leer el archivo, temblando, varias veces. Me esperaba que, como la mitad de los tíos, andara un poco tocado y que sus bichitos fueran lentos, vaguetes, hasta un poco feos ¡o todo a la vez!. Pero es que ahí ponía que no teníamos NINGUNO. CERO. NADA. Para eso no estaba preparada…

Por supuesto fuí incapaz de trabajar más ese día, leí en internet todo lo que me dió tiempo a encontrar y en un rato tenía una idea general sobre la azoospermia (porque así es como se llama la ausencia de espermatozoides en el eyaculado), sus causas y nuestras opciones.

Nunca se me olvidará su cara cuando vió ese resultado en la plantalla. Estábamos hechos mierda, de repente nada tenía gracia (ni siquiera la consulta loca con el urólogo), sentíamos que el camino se ponía chungo de verdad y que nuestra ilusión se alejaba.

Yo soy una llorona de la vida y tengo mis momentos tendentes al drama. J en cambio es un tío súper pragmático que no se deja llevar fácilmente por sentimentalismos, pero le veía hecho polvo, tanto, que me hice la fuerte, saqué fuerza (no sé de dónde) para animarle y decirle que teníamos opciones y que todo iba a salir bien.

Guardar

Te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.