Al fin llegó… ¡Nuestra primera FIV!

¡Llevo un montón sin escribir! Dejé el blog colgado en julio con fecha de inicio de nuestra primera fiv a principios de 2018, es verdad que cuando por fin vimos el tratamiento en el horizonte después de nuestro diagnóstico chungo y de tantas pruebas fue un subidón y estábamos felices. Pero también es verdad que la idea de esos 6 meses por delante me mataba, me parecía súper injusto, una eternidad…

Conforme pasaban las semanas perdía la esperanza de que nos adelantaran la fecha como nos habían dicho y me iba enfadando más y más, porque me parecía súper injusto que otras parejas en el mismo hospital esperaran mucho menos tiempo, más aún teniendo en cuenta los contratiempos que ya habíamos tenido.

Así que decidí ser muy pesada e insistir, como un martillo pilón, ya sin pudor ninguno. ¡Y resultó! YUJUUU, os debo un post para víctimas de la Seguridad Social con técnicas efectivas de insistencia testadas, porque chicas aquí parece que (por desgracia) el que no llora no mama… Llamé al hospital, mandé mails e incluso me presenté en la consulta, y, ¿sabéis qué? ¡dió resultado!

Cuando me llamaron para adelantar la cita me puse feliz, FELIZ con mayúsculas. Además tuvimos mucha suerte porque el margen para la consulta era poco y podía no haber cuadrado con mi regla y haber perdido la oportunidad.

Mi primera estimulación ovárica

En la seguridad social (al menos en la Fundación Jiménez Díaz), se hace ciclo largo por protocolo, imagino que para que sea más fácil cuadrar fechas. Esto quiere decir que para empezar la fiv te dan una cita de frenaje; es esa consulta comprueban que tus ovarios están en reposo.

Para ello debes llevar tomando la píldora como mínimo 15 días. La idea es que los ovarios dejen de funcionar para dirigir la ovulación externamente con medicamentos.

Conforme se acercaba la cita de frenaje me salían miedos como champiñones: que hubiera un folículo rebelde, que no reaccionara bien a la medicación, que hubiera algún error… ¡miles de dilemas! Pero llegó el día, mis ovarios se portaron bien y me dieron el ok para empezar con los pinchazos.

Me entregaron la ansiada hoja de ruta y me emocioné y todo jajajja, en la misma consulta me dieron cita para la primera eco de seguimiento que sería cuando llevara solamente 4 pichazos, porque con mi antimulleriana tan alta había que vigilar muy de cerca por el alto riesgo de hiperestimulación ovárica.

En ese primer control, tras 4 días pinchándome Bemfola, ya tenía 16 folis hermosos. Me mantuvieron la pauta y me dieron cita 2 días después.

En esa segunda eco tenía ya 21 folículos, empezaba a estar hiperestimulada y ya me dejaron caer que la transferencia no sería en este ciclo, era algo que sabía desde siempre que sería así y a pesar de saberlo me sentó mal, no sé por qué. Me daba rabia que “se les hubiera ido de las manos” la situación, aunque sabía perfectamente que es algo que pasa en casos como el mío y es normal…

Me bajaron la dosis y me añadieron el segundo medicamento (Orgalutran), la cosa se ponía interesante.

El tercer y último control fue 2 días después, tenía 29 folios y estaba como un globo. Me programaron la punción para un par de días después. Me dijeron (de nuevo) que se sorprendían de verme tan bien para todos los folis que llevaba, me vieron líquido libre en el abdomen y me pidieron por favor que me lo tomara con calma, reposara y bebiera mucha agua.

Ahí empezaron los miedos, a que teniendo tantos la calidad no fuera buena, a ovular antes de tiempo, a la punción en sí misma (estaba cagada)… miedo miedo y más miedo.

Síntomas durante la estimulación ovárica

La verdad es que en mi caso teniendo en cuenta el número de folículos que tuve, llevé la estimulación muy bien. En cada control las gines me preguntaban cómo estaba y alucinaban de que me encontrara tan bien. Flipaban. Me dijeron que tenía claramente muy buena tolerancia a la medicación y les sorprendía que aún pudiera abrocharme el pantalón.

En cuanto a los síntomas, notaba los ovarios más enormes cada día. Era como tener 2 piedras grandes ahí dentro que pesaban y oprimían el resto de órganos. Eso y un flujo “fértil” igual que el que tengo al ovular pero en cantidad exagerada, que alimentaba mi miedo a la ovulación espontánea.

Tengo la suerte de trabajar desde casa, pero justo la estimulación me pilló a tope con un proyecto complicado, teniendo que trabajar muchas horas aunque no estuviera al 100% físicamente y teniendo que desplazarme para ver a mis clientes. Eso me estresó mucho, pero también creo que me ayudó a llevar emocionalmente mejor la estimulación, simplemente porque no tenía apenas tiempo para pararme a pensar.

El malestar y la incomodidad se acentuaban a lo largo del día, para la hora de cenar estaba físicamente agotaba, con barriga de embarazada y dolorida. Y ahí llegaban los pinchazos… en el peor momento. Era por una buena causa y por eso resistía, pero algunos días con lo poco que me gusta medicarme y mi miedo a las agujas se me saltaban las lagrimillas, solo con el hecho de pensar en todo el chute que estaba metiendo a mi cuerpo me agobiaba horrores.

Mi primera punción ovárica

Ya os he dicho que la estimulación la llevé muy bien (a pesar de la hiperestimulación) pero el día de la punción mi cuerpo ya estaba al límite.

Tuve que ponerme un pantalón que tengo con cinturilla elástica, sin botón ni cremallera, porque quería llorar solo de pensar en meterme en mis vaqueros. Aún así para cuando llegamos al hospital me doblaba del dolor. En 5 minutos ya no podía hablar de lo que me dolía y no podía estar en ninguna posición, ni de pie, ni sentada. ¡Me dolía horrores! Así que a pesar de que me moría de miedo por la intervención quería que me los sacaran y quería que fuera YA.

Tardaron bastante en llamarme. En la FJD, para la punción te hacen pasar con varias chicas (unas 5) a una sala alargada con sillones que se reclinan hasta hacerse camilla separados por una especie de biombo. Te dan una batita y patucos y una enfermera te acompaña a tu sillón. En todo momento ella está por allí ciudando de todas, mientras la gine que se ocupa de las punciones entra y sale del quirófano. El quirófano es una salita súper pequeña anexa a la sala de las camillas y todo funciona como si fuera producción en cadena. La enfermera te coloca la vía, cuando llega tu turno, vas por tu propio pie al quirófano, te colocas en el potro y te duermen. Cuando te despiertas estas de vuelta en su sillón-camilla y la enfermera del principio te da un zumito para recuperarte.

A mí me tocó esperar un ratito allí a que llegara mi turno, mientras vas oyendo como se llevan a las demás chicas, cómo las traen de vuelta y cómo van despertando. Yo que llevo fatal las agujas, los médicos y los quirófanos estaba pasándolo regular, quería que acabara todo cuanto antes, hasta me sudaban las manos. Además seguía con muchísimo dolor y NECESITABA que llegara mi turno.

Antes de dormirme, en el quirófano, lloré un poquito. En cambio me desperté bastante bien y recuerdo hablar con la chica de la camilla de al lado a través de la división. Me dieron el zumo y una botella de agua, me bebí el zumo porque tenía mucha sed y estaba súper aliviada recordando el dolor que tenía antes cuando empecé a marearme y a encontrarme fatal, era como una bajada de tensión pero con naúseas. Avisé a la enfermera que me puso algo en la vía y poco a poco me sentí mejor.

Cuando me encontré del todo bien me quitaron la vía y me dejaron vestirme y marcharme. Volví a la sala de espera donde había dejado a mi chico y esperamos porque tenía que vernos la gine. Me citó para revisarme 2 días después.

Al día siguiente de la punción actualizan el informe de alta de la intervención y añaden número de ovocitos recuperados, maduros y fecundados. En nuestro caso finalmente recuperaron 21 ovocitos, fueron 19 maduros y fecundaron 8.

En la revisión a los 2 días de la punción me dijeron que me estaba recuperando muy bien, que ya no veían líquido libre en mi abdomen, pero que tenía que seguir 2 semanas de reposo relativo de baja en casa. Sobre los ovocitos fecundados y la posibilidad de supervivencia nos dijo que seguro que al menos tendríamos un par viables. Aquí aparecen nuevos miedos; a que los embriones no progresen, a que ninguno llegue a ser apto para congelar, a tener que volver a empezar el proceso sin llegar a transfer.

Como la transferencia no podía ser en fresco por la hiperestimulación, cambiaron el Ovitrelle por Decapeptyl. Tendrían que congelar todos los embriones y hacer un ciclo sustituido para ir a por ellos. La regla me vino a los 5 días tras la punción (aunque me dijeron que podía tardar hasta 2 semanas).

Mi pauta de medicación

Como ya he aclarado otras veces yo no soy médico ni personal sanitario de ningún tipo, todo lo que cuenta se basa en mi experiencia personal. Dicho esto, si la pauta que te ha dado tu médico es diferente a la mía NO PASA NADA, cada caso es un mundo y ellos son los auténticos expertos.

Como os he contado más arriba, mi estimulación fue a base de Bemfola, añadieron Orgalutran en la segunda fase y Decapeptyl en lugar de Ovitrelle justo antes de la punción.

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3 comentarios

  1. Hola que tal te fue? Tuvisteis el ansiado y deseado positivo?. Espero de corazon que la respuesta sea Si.
    Te sigo desde hace relaitivamente poco, buscando consuelo en el tedioso camino de la reproduccion por la Seguridad Social, concretamente HRJC. Yo despues de mi primera FIV negativa en diciembre 2017, me han vuelto a dar cita de frenaje para Oct de 2018. Estoy desesperada, angustiada y empiezo a sentirme apatica.No puedo entender estas listas de espera. La primera espera tambien fue de 6 meses. Y lo lleve bien xq todavia no estas dentro, una vez No hay implancion es injusto esperar tanto.
    En fin… espero que tu no tengas que seguir esperando y estes embarazada. Por cierto me vendria muy bien el post de insistencia en la SS

    Un saludo.

    1. ¡Hola compi de hospital!

      Tengo el blog un poco abandonado, a ver si me animo y le meto caña 🙂 No, no estoy embarazada (más quisiera jeje) hicimos la primera transfer en diciembre y fue bioquímico, el mes que viene seguramente tengamos transfer de nuevo con otro de nuestros conges. Entiendo que no os quedaron embriones para congelar, ¿y habiendo tenido transfer en diciembre, te dan frenaje en octubre?? Son casi 10 meses, me parece una pasada… esto lo tienes que pelear, seguro que te acaban adelantando.
      Si te apetece cuéntame qué diagnóstico tenéis.
      Un abrazo grande y mucha mucha suerte 🙂

  2. Buenas! al final qué pasó con el siguiente transfer? yo llevo intentando quedar embarazada dos años y nada… Espero que mi pareja entre en razón con empezar un tratamiento…

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